Llueve sobre mojado
las horas extrañas
15.10.05
La tormenta
Cada día, más tarde o más temprano, llega el momento en que se desata la tormenta.
A la mañana, a la tarde, a la noche, de madrugada, la tormenta siempre llega.
No puedo decir que no le temo, porque me paso el día con el miedo en la garganta.
Pero tampoco puedo decir que no la espero, porque temo que moriría si no llega.
A la mañana, a la tarde, a la noche, de madrugada, la tormenta siempre llega.
No puedo decir que no le temo, porque me paso el día con el miedo en la garganta.
Pero tampoco puedo decir que no la espero, porque temo que moriría si no llega.
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